Barreras

mayo 26, 2007 at 5:46 pm (Aplicaciones a la vida diaria, Para el espíritu)

Ella no sabe que cuando me mira y se le inundan los ojos siento ganas de abrazarla, pero no lo hago. No sabe que cuando me pregunta: “bueno, ¿y tú qué?”, espero a contestar porque sé que aún no ha acabado.

En estos días en que las dos miramos a través del cristal del bar y decimos: “Sigue lloviendo” con una voz tan lúgubre como desesperanzada es cuando más la siento cerca, a la persona que conocí, cuando rompe su barrera de metacrilato y me acaricia la cara en un gesto que parece casual.

Y es que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas…

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