Atrapada
Empezando el día con alegría, me levanto tan temprano como siempre, bajo las escaleras intentando recordar dónde aparqué el coche el día anterior (sí, me pasa siempre), y empuño el pomo que abre la puerta de mi portal. Tiro hacia dentro y me quedo con él en la mano. Empezamos bien. ¿Y ahora qué carajo hago? Imposible despertar a ningún vecino a esas horas, así que se me pasa por la cabeza por unos breves segundos la placentera idea de volverme a mi cama y aquí no ha pasado nada. Mi conciencia rechaza la idea, fueron unos bonitos segundos.
Así que ahí me tenéis, con cara de tonta, y un pomo en la mano que no encaja de nuevo. Cuando reacciono, se me ocurre abrir una pequeña ventanita que tiene la puerta (gracias a los “hacedores” de esas ventanitas, por diox) y hacer contorsionismo manual con las llaves, a ver si puedo abrirla por fuera y escapar de esa ridícula situación. ¡¡Sí!! ¡Lo conseguí! Ni Houdini. Me siento como si acabara de alcanzar la cima del Everest escalando de espaldas.
Pd: Cuando he llegado seguía roto. Mañana toca espectáculo de nuevo, fijo. Menos mal que es jueves…:smile:
