Dos Minutos, (Valiente, Valiente…)

Abril 23, 2008 at 6:03 pm (Aplicaciones a la vida diaria, Cine, Para el espíritu)

 

Samuel llega aún medio dormido a eso de las 9. Le vislumbro entre los casi 80 niños que acuden todas las mañanas a la guardería antes de abrir el “cole”.

Entre todo el griterío, de pronto el reloj se para mientras camina hacia mí, con media sonrisa, y apoya su cabeza en mi pecho a la vez que le abrazo, le beso y le mantengo unos escasos dos minutos en esa paz.

Esos dos minutos son los únicos de tranquilidad que Samuel es capaz de tener al día. Tiene 3 años y es un terremoto: déficit de atención, hiperactividad…manejamos varias hipótesis sobre su agotador comportamiento, y yo, me guardo la mía, que no tiene ninguna base científica, pero que intuyo cierta después de observarle a él y a sus padres. Mi diagnóstico: falta de cariño y atención.

Hoy Samuel ha dormido la siesta por primera vez en un año. Con música relajante de fondo, de pronto me asombro al no oírle. Entre tinieblas me acerco a su camita y reconozco a ese Samuel de los dos minutos, el de la cara tranquila y apariencia serena, dormido de la mano de Rebeca. Ella me mira con sus enormes ojos azules, asustada porque me hallo observándoles muy de cerca, por lo que me agacho, la sonrío y la beso:

- Muy bien Princesa, ¡le has dado la mano a Samuel!

- Zí…

- Estoy muy contenta contigo. No le sueltes Princesa… (valiente, valiente…)

- No…

Nadie quiere a Samuel. Pega en clase, en el patio, en el vídeo, en la siesta…Algunas compañeras aún le llaman Damien, por su “parecido” con ese diablo cinematográfico reencarnado en niño.

Y yo…Quién me iba a decir que este pequeño que me quita la vida y agota la paciencia sería lo que más quisiese de este colegio… Mira que no adivinar antes que lo que necesitaba era, al fin y al cabo, lo que todos, mayores y pequeños: mucho cariño :smile:

 

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